A pocos días de conmemorar un año
más de la Batalla de Yungay, nuevamente se reaviva el interés por conocer lo
que realmente motivo a tan cruento enfrentamiento en territorio del Callejón de Huaylas, a
decir del docente Yungaino de historia, Profesor Fredy Blanco Roca (2017), no
es una fecha para celebrar, es una fecha de reflexión, sobre las causa,
consecuencias y a partir de ello encontrar acciones que no deben volver a
repetirse.
Compartimos la narración escrita de
Joel Ramirez, Delina León y Juan Carrasco sobre las causas de la Conformación
de la Cofederación Perú-Boliviana.
Ya, que en Yungay se hundió la
Confederación Perú-Boliviana hablaremos de su génesis siguiendo al conocido
historiador Dr. Basadre.
Para la intervención del presidente
de Bolivia, Mariscal don Andrés Santa Cruz, en los asuntos del Perú con el
objeto de formar la Confederación Perú-Boliviana, pudieron alegarse tres clases
de razones: razones permanentes, razones personales y razones inmediatas.
Razones permanentes: Existía una comunidad múltiple y antiquísima entre el
Perú y Bolivia. Los quechuas, indios peruanos, y los aimaras, indios
bolivianos, son hermanos antropológicamente. En el Imperio de los Incas y aun
antes, en una o varias culturas antiquísimas los territorios del Perú y Bolivia
formaron una sola entidad Tan sólo porque la capital del Virreynato del Perú,
Lima, estaba muy distante, fue creada en la época colonial la Audiencia de
Charcas. Las más valiosas encomiendas del virreynato del Perú estuvieron en los
territorios del Collao y Charcas, así como su más legendaria riqueza, la de las
minas de Potosí. Cuando se trató de segregar el Alto del Bajo - Perú, el Virrey
don Manuel Guirior se opuso y resultan proféticas las palabras de su carta de 2
de Mayo de 1778: "El reyno del Perú, Bajo y Alto, no admite división
perpetua, estando sus provincias enlazadas sus provincias unas con otras, se
pondría una piedra de escándalo y emulación". Efectivamente la segregación
de las provincias del Alto Perú o Audiencia de Charcas, y su incorporación al
Virreynato de Buenos Aires contribuyó a la decadencia del Virreynato del Perú
en el siglo XVIII. Al producirse la sublevación de Túpac Amaru, no sólo se
conmovió el sur del Perú, sino también el norte del Alto Perú. Lo mismo ocurrió
con la sublevación de 1814, llamada de Pumacahua, en el Cuzco y la de 1812, de
Zela, en Tacna. En la asamblea que decidió la creación de la República de
Bolivia, hubo un partido favorable a la unión con el Perú.
Y es que no siempre sobre la base
de las Audiencias surgieron repúblicas como los casos del Cuzco y Guadalajara
lo prueban.
En los primeros años de la
República ocurrió todo lo que pasamos a señalar: las instrucciones unionistas
del canciller peruano Pando al plenipotenciario Ortiz de Zevallos, y el tratado
firmado por éste en 1866, como prólogo de una aglutinación política más vasta;
las pretensiones de Bolivia sobre Arica; los planes expansionistas de Gamarra,
evidenciados por la invasión de 1828; el motín del general Loayza en La Paz, de
carácter peruanista; el fracaso de la peruanización de Bolivia de 1829, al ser
elegido Santa Cruz como Presidente; el acuerdo de Gamarra, La Fuente y Santa
Cruz, para formar una federación de tres Estados a base de las dos Repúblicas
en la época en que se constituyeron en triunvirato contra La Mar; la
interdependencia política de ambos países, revelada por las relaciones entre
Gamarra y Santa Cruz de 1829 a 1833. Todo ello se basaba, no en caprichos o en
interés menguados únicamente, sino en circunstancias preexistentes. No
provenían ellas tampoco de meras razones históricas.
Bolivia era en verdad un país
incompleto, mediterráneo, que si continuaba aislado, podía temer a la
Argentina, a Chile o al Perú. Los departamentos del Sur del Perú estaban, por
otra parte, separados del Norte por el desierto de Islay por las serranías de
Ayacucho, Huancavelica y Apurímac, sin relación inmediata por la ausencia de
caminos, de telégrafos, de ferrocarriles, de vapores. En cambio hacían un
tráfico constante con Bolivia. Así, el vestido de los habitantes de La Paz
provenía de telas del Cusco y de Puno. La exportación de la coca de La Paz se
realizaba generalmente al Sur del Perú. Arica era un puerto de tránsito para
Bolivia. La exportación de vinos de Moquegua tenía por principal mercado al
boliviano. Lo mismo ocurría con las exportaciones de Arequipa y Abancay. Muchos
hombres del Perú habían hecho sus estudios en la docta Chuquisaca. Además, como
el Brasil y la Argentina estaban en vísperas de alcanzar un poderío singular;
como el establecimiento de la Gran Colombia era un hecho siempre posible; y
como Chile se organizaba pretendiendo adquirir la supremacía en el Sur de
América, la confederación peruano-boliviana, parecía altamente conveniente
desde el punto de vista del equilibrio continental.
Mariscal Andrés de Santa Cruz |
Razones personales: Santa Cruz no era un extranjero en el Perú. Fundador de la Independencia, combatiente en la batalla de Pichincha, Zepita y Junín, había mandado largo tiempo ejércitos peruanos; y en el escalafón del Perú tenía el máximo grado, el de Gran Mariscal. Algo más, había sido Presidente provisional del Perú en 1826, en ausencia de Bolívar; en 1827, después de la caída del régimen de Bolívar; y ese mismo año había sido también candidato a la Presidencia del Perú. Hombres prominentes del Perú como Luna Pizarro, antiguo enemigo suyo, creían conveniente e inevitable la Presidencia de Santa Cruz y la unión con Bolivia; y ese era el convencimiento de un poderoso núcleo de diputados de la Convención Nacional de 1834, como ya los debates sobre la federación y la ley de pedidos de auxilios, lo demostraban.
Razones inmediatas: La anarquía que estaba generalizándose en el Perú
podía extenderse fácilmente a Bolivia. Salaverry era un peligro para esa
nación. Los nombres de Navarino y Amberes y la declaración de Inglaterra en
noviembre de 1793, justificando la intervención en Francia, por el
"Sistema destructor de todo orden público" allí creado, fueron mencionados
como presidentes europeos.
Fuente: Libro de Oro de Yungay (1962)