
El alma de la mujer que ha tenido relaciones sexuales con el cura —persona consagrada a Dios y que ha hecho el voto del celibato— se convierte ya en vida en un animal infernal conocido como «nina mula» (mula infernal) o «runa mula» (mula humana). Cuando ella duerme su espíritu sirve de cabalgadura de un jinete de ropa totalmente negra. Aunque no lo digan que ese jinete es el sacerdote, se deduce por su indumentaria. «Nina mulaqam: paqaspa Supay lluqanan, hunaqpa tayta kuura lluqanan» (La mula infernal es: de noche cabalgadura del diablo, de día cabalgadura del tayta cura). Las dos denominaciones son mixtas de quechua (nina, runa) y español (mula), porque este fenómeno se dio después de la conquista. Además, el mismo animal mula es ya un resultado híbrido.En un relato del Callejón de Conchucos («Mula infernal» dentro del libro «Madre Tierra, Padre Sol»), la mujer que convivía con el cura, para salvar a su pobre alma condenada ya en vida, se lanzó a un horno que para ese propósito había hecho calentar hasta que estuviera rojo y hasta blancuzco.En el caso del alma del muerto en accidente, no se le puede llamar condenada porque, si bien es cierto que sufre por la repentina separación, ese sufrimiento es temporal, pues dura sólo hasta que recoja sus huellas (llupinta pallanqanyaqlla).
Por Francisco Carranza RECOGIDO DE en su trabajo:
El mundo de los muertos en la concepción quechua Francisco Carranza Romero
EL MUNDO DE LOS MUERTOS




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